Descripción
Percibir la realidad, mirarla a la cara, también cuando duerme, después, reflexionar sobre ella. Gritar a la espiga y a la espuma. Bailar con las fábricas y los campos.
No he inventado ningún personaje poético, ninguna voz propia, siempre en desarrollo. He expresado mi historia, mis ideas, mi forma de mirar el mundo, los deseos y miedos… emociones retenidas. En torno, no dentro, no por tiempo, sino por limitaciones.
Sigo buscando lo que significativamente ofrece la poesía: generosidad, sinceridad, autenticidad, honestidad, libertad. En mis poemas encontrarán más al hombre que al poeta (el poeta sigue buscando el poema, y el hombre el amor en todas las cosas). Les aseguro que no hay un solo día que no ame. De esta manera intento que sean mis versos.
Y, con mucho que compartir, ofrezco estas palabras declarando que soy un hombre misteriosamente feliz.
Antonio Bustamante –
Siendo como soy prosaico, proclive a la prosa, o sea, poco dotado para leer poesía, que rara vez acabo cuando lo intento, no habiendo llegado más allá de los diez cañones por banda que empujaban al velero bergantín del capitán pirata y alegre cantor hacia Estambul con el viento gimiendo en la vela, he tenido la suerte leer con Vicente alguno de los poemas de este libro revolado. Eso me ha despertado la sospecha de que por prosaico me estoy perdiendo algo, por no ser versátil, versófilo, poetófilo… Por eso yo subtitularía esta Revolada «introducción a la Poesía para prosaicos que no saben lo que se pierden».