Descripción
En un barrio de la capital, la Frutería Dulce abre cada mañana con el mismo gesto: levantar el toldo verde que da sombra a las cajas de fruta. Lo que nadie intuye es que, bajo esa rutina, se entrelazan historias que nunca coinciden en el tiempo, aunque se rozan como si se conocieran. Algunos personajes dejaron el pueblo, Alcandora, buscando un futuro distinto con distinta fortuna. La Frutería Dulce es el punto de encuentro in-visible entre todos ellos: un lugar donde las ausencias se notan, donde los silencios cuentan más que las palabras, donde cada visita deja una huella que otro recogerá sin saberlo. Quienes emigraron a la capital regresan a Alcandora de vez en cuando, bus-can algo que no saben nombrar: una conversación pendiente, un olor que creían olvidado, como quien regresa a una habitación que ya no es suya, pero aún conserva su esencia. Otros se quedaron allí, aferrados a la tierra, a los ritmos lentos, a lo que se transforma sin dejar de ser. Observan esos regresos con una mezcla de ternura y distancia, conscientes de que el tiempo cambia a todos, incluso a quienes creen seguir siendo los mismos. Frutería Dulce es un libro sobre la memoria que se remueve en los lugares que amamos, sobre la nostalgia que acompaña a quienes se van y a quienes se quedan, y sobre esa extraña forma en que los espacios guardan nuestras vidas incluso cuando no estamos. Un libro íntimo, luminoso, que habla de lo que permanece.




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